Hola, chavala.
Estás con un pie en la calle, lo que significa que puedes ir a la fundación, oenegé o lo que sea que se ocupe de las personas en situación de calle de tu ciudad, o de la ciudad que te pille más próxima.
Yo soy usuario de una desde hace más de tres años y estoy muy contento.
En situación de calle o casi todo el mundo está más o menos como tú, es decir, superado por unas circunstancias objetivamente terribles a las que no sabe por dónde meterles mano.
Pero en la fundación de turno eso es el día a día, y tienen protocolos para todo. Lo han visto todo y nada les supera. Literalmente nada.
Y estoy convencido de que, en cuanto te conozcan un poco (hará falta algo de tiempo, algunas citas, algún cursito aparentemente chorra de búsqueda de empleo), verán en ti lo mismo que hemos visto todos aquí: una mujer inteligente y jodidamente fuerte con una vida y unas circunstancias que habrían superado a cualquiera pero por la que vale la pena luchar y en la que vale la pena invertir sus escasos recursos.
Te elegirán, te darán la mano, te aplicarán sus protocolos (cursos de todo tipo, programas de inserción laboral que realmente funcionan, viviendas tuteladas y gratuitas, etc, etc, etc), y dentro de uno, dos, cinco años si hace falta tendrás un trabajo estable, llevarás una vida normal y seguirás siendo una mujer joven, dura como una roca y aún más inteligente de lo que ya eres.
No te quites la vida, por favor. Tú vas a ser una grande. Aunque acabes fregando escaleras como yo he acabado sacando la basura de un hospital, tú vas a ser una grande, una sabia, una chamana de la tribu, y cuando seas muy viejita y eches la vista atrás verás que tu vida empezó siendo muy jodida pero al final resultó maravillosa.
Porque tú eres la hostia, colega. Te lo digo en serio.