¿A qué viene tanta amargura? ¿No te alegras por qué tu hermana quiera celebrar la vida que han compartido, lo mucho que se quieren?
Este año, ha sido nuestro 10° aniversario y hemos hecho una celebración con nuestros seres queridos, hicimos una pequeña boda civil para renovar nuestros votos, donde han participado familiares y amigos, fue un momento precioso y compartirlo con nuestros hijos fue lo mejor, todos los presentes reímos y lloramos, fue realmente emotivo. Luego comimos y tuvimos nuestra barra libre, lo pasamos genial, nos divertimos muchísimo.
Tuvimos unos 60 invitados y de gato, más o menos lo que puede salir la celebración de una comunión. Y aunque no pedimos regalos (de hecho dijimos que no era necesario), muchos se organizaron en grupo y tuvieron algún detalle con nosotros: una escapada de fin de semana de parte del grupo más numeroso, una sesión de spa para los dos y un bono para cenar en un restaurante.
Deja a tu hermana celebrar su matrimonio como ella quiera, es su dinero y la gente ya verá si hace algún regalo o no y como lo hace. Y tú no necesitas ni comprar vestidazo ni ir a la peluquería, de hecho, si tanta rabia te da o tanto embrollo te supone, ni siquiera estás obligada a asistir.