No hay nada de malo en coger el móvil de otra persona para mirar algo puntualmente delante de esa persona. Tampoco en tener tablets u ordenadores de uso común en casa.
Muy diferente es pedir la contraseña como muestra de confianza: sencillamente teniendo todos móvil personal, en principio, no necesitamos usar el de otra persona para nada.
Para mí es como el bolso: no toco el bolso de nadie, no me gusta. Mira que llevo años con mi pareja y nunca ha metido la mano en mi bolso: si acaso me lo trae para que coja yo lo que necesite.