Cuando vas a una boda comes en un restaurante que no has elegido tú, un menú que no has elegido tú, por encima de todo esto aún tienes que hacer un regalo que como mínimo debe cubrir el cubierto y es tu caso, para terminar pretendes que la gente se compre la ropa con el estilo y color que tu mandes. Pero no se suponía que cuando ibas a una boda era porque querías mucho a los contrayentes y querías pasar ese paso con ellos.