Hace una semana cenamos con mis padres y soltó la lindeza por la boca delante de ellos. Les dijo en plan arrogante que no se preocupara, que él se encargaría de que a mí no me faltara nada y que no tuviera que trabajar en un trabajo ridículo. Mi padre se puso en pie y le invitó a salir. Dijo que se había gastado dinero en mi educación, pero que por encima del trabajo que yo llevase a cabo, lo que importaba es que era digno y que yo era una mujer que me sabía valer por mí misma. Después de eso, he decidido romper esta relación, no merece la pena.