Una amiga tiene el mismo problema y te doy a decir lo mismo que a ella:
El día que cocines tú le dices «voy a hacer esto, quieres?» Y si no quiere, que se haga él lo suyo. Fin del problema.
No le puedes obligar a comer lo mismo que tú pero por supuesto que eso no implique cocinarle tú otra cosa ni tampoco tener que acabar comiendo tú siempre de lo suyo. Que cada uno coma lo que le apetezca y ya está.