Para esto está la convivencia, para averiguar las incompatibilidades y ver si hay forma de salvarlas.
En vuestro caso, el equilibrio pasa por olvidarte de su dieta, centrarte en la tuya y que cada uno se cocine lo suyo.
Entiendo que lo lleves mal, porque para mí está solución es más de compañeros de piso que de una familia… y una cosa que te desencante por aquí y otra por allá… pues al final desgasta.
Si te habituas a ello, el mayor problema lo tendréis a futuro si pensáis tener hijos.