«Tus suegros no tienen dos dedos de frente si conocen tu situación familiar y siguen insistiendo en que vayas, de verdad. No es normal. Y no es normal tampoco que tu pareja no les diga nada.»
La que no es normal es la madre de la autora, con su chantaje emocional, que porque ella esté amargada, dicho por la autora, tiene que estarlo toda la familia.