Tú no tienes que hacer nada más que pedirle a tu marido que si ella vuelve a las andadas, él le haga un comentario amable pero firme que le pare los pies. Una frase del tipo «Sé que me dices esto por la amistad que tenemos, pero (…) podría interpretarse mal y prefiero (…)»
Si vuelve a hacerlo pasar a algo más tajante, como una cara fea mantenida mirandola a los ojos y un comentario del tipo «tengo que marcharme».Y por supuesto hacerlo acto seguido y sin dar explicaciones.
No es necesario ser desagradable ni alimentar dramas, pero sí darle a entender que por ahí no.