Vaya por delante que yo no veo la isla de las tentaciones y que aunque veo grandisimas mierdas televisivas la isla me supera, es demasiado para mí.
Y aún así jamás se me ocurriría montarle un pollo a nadie por verlo ni toleraria que mi marido me de la chapa por ver los realities que yo veo. Sobre todo montarme un pollo en serio, porque por ejemplo yo si que comento con él que el fútbol me parece la peste, pero no le amargo la existencia, ni me enfado con él ni le prohíbo ver nada, es un comentario y ya está, pero que no te machaque, que una cosa es dar opinión y otra mosquearse contigo.
Un abrazo