Es un poco triste como nos relacionamos la mayoría con nuestros padres cuando empiezan a hacerse mayores. Como si sintiéramos que es nuestra obligación cuidar de ellos o atenderles medianamente, pero porque es lo que toca, no porque nos apetezca o nos nazca. Afortunadamente, a día de hoy, yo no me comportó así con ella. Vivo lejos y tengo mi casa y mi pareja, hablo con ella q diario y, tengo claro que cuando me necesite no la voy a abandonar, hay mil formas de hacerte cargo y cuidar.