Suelo estar en pijama en casa y así les abro. Y, por supuesto, sin sujetador. La única vez que sentí que me miraba (y con razón) fue un día que timbró a primerísima hora de la mañana y yo estaba durmiendo. Tan atontada y apurada me levanté, que abrí tal cuál estaba sin darme cuenta: pelos de vagabunda, con una camiseta vieja y en bragas.
Error mío! Por lo demás, te digo que ni se fijan.