Es que el regalo no es la decoración, el regalo es «ella y su «buen gusto»».
Como regalo me parece muy intrusivo. Imagínate que te dice «te regalo el viaje de novios pero es a donde yo diga según mi capricho». Pues eso.
Me temo que si no quieres acabar mal con tu tía te vas a tener que aguantar con lo que te toque y, sea lo que sea, decirle que fue todo muy bonito. No puedes rechazar su decoración sin rechazarla a ella.
Y también te digo que ella se ha arrogado a sí misma un papel de «secundaria protagonista» en la boda por su capricho.