Dos reglas de oro que casi nunca me han fallado en la vida:
– dime de qué presumes y te diré de qué careces
y, sobre todo con los hombres:
– nunca te fíes de lo que diga un hombre, fíate de lo que hace.
Lo de que te parezca «feminista» porque está «deconstruido» (esto no sé lo que significa) y sea «poco masculino» (pffff) es de traca. Un hombre que esté seguro de su masculinidad puede ser lo más «varonil» que te venga a la cabeza y nunca, jamás, se aprovecha de una mujer bebida. Ni de una mujer ni de nadie. No es cuestión de no ser un «josé luis», es una cuestión de principios y valores.
Tu «feminista» es un cerdo, un «errejón» de la vida que te han dicho por ahí, el lobo en piel de cordero, que intenta superar sus complejos de inferioridad conquistando a mujeres, en tu caso con el alcohol, para sentirse el «macho» que no es.
Denuncia.