Mira que yo juego desde pequeña y sigo haciéndolo en mis ratos libres (pocos). Pero ni se me ocurre poner a mi hijo a jugar conmigo. Por supuesto que las pantallas son malas, pero sobre todo por lo que dejas de hacer para estar jugando a un videojuego: dejas de ir al parque, moverte para estar en el sofá, socializar con iguales y hacer amistades para dedicarte a estar solo (aunque sea contigo, seguro que encontráis otras cosas que hacer juntos más adecuadas a la etapa de desarrollo en la que está tu hijo). Como te dicen arriba, no lo dicen porque seas mujer, lo dicen porque es perjudicial para tu hijo. Igual que te llamarían la atención si le pusieras bollicao cada día para merendar.