Se fue a casa pero no me dejó sola, se quedó mi madre conmigo. Él dijo que estaba cansadísimo que habíamos pasado mala noche y mi madre se ofreció a quedarse ella. Él aceptó. Y yo me tranquilicé porque así yo no tenía que estar pendiente de él y de la niña. Con mi madre yo me permití «dejarme caer y dejarme ayudar» sobretodo con la niña. Quizá fue egoísta por mi parte pero tenía la barriga abierta y con un bebé demandante no tenía fuerza para sostener los enfados de nadie que no sabe ayudarme y los dos primerizos.
Lo que no esperaba es que al llegar casa, duchado y tumbado en la cama me llamase y al contarle que tenía una visita de un familiar ( q a mí no me molestó) se enfadara y a través del teléfono me hiciera sentir mal por no ponerle límites a mi familia. Yo no podía con mi alma como para sujetar la suya.