Mi peluda es MUY enérgica y cuando tenía un par de años estábamos de paseo y al alejarnos de la zona urbana (vivimos en pueblo) suelo soltarla. Lo hice, igual que todos los días, en un largo paseo peatonal que hay uniendo el pueblo con la zona deportiva, sin tener en cuenta que ese día a esa hora había partido. Pues los 22 jugadores y el árbitro corriendo detrás de mi perra, que los driblaba a todos y hasta los provocaba. Al final consiguieron atraparla y cuando me la pasaban a través de la barandilla, uno de los hombres que estaban a mi lado me dejó caer que la volviese a soltar, que había sido el momento mas emocionante en ese campo de fútbol de los últimos años.