Yo soy una persona introvertida, a la que no le gusta salir mucho ni está cómoda en sitios con mucha gente o con mucho ruido. Creo que eso tiene mucho que ver también con mi experiencia.
Cuando me fui a la universidad, las amigas que tenía se fueron distanciando por distintos motivos. En la universidad conocí a bastante gente, pero cuando acabamos y volvimos cada uno a su pueblo, también nos distanciamos.
Ahora tengo un grupo de amigos que sí es constante. No nos vemos tan a menudo, pero siempre que podemos sacar un momento, hacemos algo.
Al principio me costó dejar ir a la gente y aceptar que esa relación ya no tenía sentido. Creo que la clave está en adaptarse a la realidad: si os mudáis a sitios distintos o tenéis trabajos muy exigentes, os vais a ver menos. Y también es importante encontrar gente afín a ti. Si quieres salir de fiesta, no vas a ir muy lejos con alguien a quien nunca le apetezca, por ejemplo.
A mí me parece complicado encontrar el ritmo perfecto, pero tampoco es imposible.