Yo con mis dos hijos usé el «método» que me pareció más lógico y menos cruel: cuna colecho grande (yo también me podía meter dentro) y hacer siempre la misma rutina, misma hora, mismos pasos… Y meterlos en la cuna cuando están medio dormidos Pero aún despiertos. Una vez en la cuna, ya no volver a sacarles, aunque lloren, pero sin dejarles solos… Acariciando la cabecita o la barriga, cantando una canción suave, con el chupete si lo coge. En unos pocos días ya la rutina les dió seguridad y dormían casi nada más tocar la cuna. Y a los dos meses ya sólo se despertaban por hambre, en cuanto se empezaban a mover les daba la teta y seguían durmiendo.
Busca una forma de hacer las cosas que te haga sentir cómoda, y ánimo