Yo es que no soy así y por eso no te entiendo. Si hago un regalo es porque quiero hacerlo y ya está.
También me ocurre que doy por sentado que la mayoría de las personas, de entrada, tienen buena intención, es decir, que el que organiza un convite (más o menos humilde, eso da igual) intenta agasajar a sus invitados. Si por el motivo que sea me sirven algún plato que está regular mi primer pensamiento no es: «menudos ratas, qué mierda han elegido», más bien suele ser: «ay pobres, a lo mejor se han decepcionado con lo que han servido al final».
A lo mejor el problema es mío que debería ser más «mal pensada». Muchas veces seguro que me iría mejor. En fin.