Cada vez estoy más convencida de que lo mejor es decirles a los niños que los regalos los compran sus familiares. Así no tienen que andar con elucubraciones de por qué a éste o a aquél le regalan más que a mí si me porto igual de bien.
Y de paso se podría aprovechar para fomentar la solidaridad y enseñarles que hay niños que no pueden tener regalos, y animarles a comprar con su dinero algún juguete para donarlo.
Pero nada, mejor contarles un cuento chino y que los padres sigan haciendo el mamón para ver quién la tiene más grande.