Verás, existe algo muy útil llamado «mentira». Cuando llegue este domingo, le echas una. Que te ha bajado la regla y no estás de humor, que has quedado con unas amigas y hay una a la que no ves desde hace años y sólo puede quedar este finde porque se va a trabajar a Quintapuñetistán, que te han pedido en el curro un informe urgente y tienes que entregarlo sí o sí antes de las dos, que te encuentras mal y no quieres salir de casa… Generalmente, para la tercera o cuarta excusa, será él mismo quien te diga algo como «pero, mujer, si no querías ir a comer con mi madre, haberlo dicho, no pasa nada», para quedar él como el bueno y comprensivo. Así vas una vez al mes o menos y todos felices.