Te entiendo perfectamente.
El sabor es malo, pero yo llevo aún peor la textura. Según en qué parte de la garganta caiga eso no va ni p’arriba ni p’a abajo, UURRFFGGGHHH… qué mal rato.
No tienes que hacer nada que no quieras hacer, qué carajo. Las exigencias y los ultimatums en el plano sexual só tienen una dirección posible: la puta puerta de salida.