Me da igual si todo el mundo lo hace, si es normal o si la sociedad lo impone, yo no gasto más de lo que puedo y sobre todo para mí hijo intento que los regalos sean cosas razonables, juguetes sencillos, cuentos… Para mí es un acto de responsabilidad y creo de corazón que le ayudo a su futura felicidad, a que se puede disfrutar con cosas sencillas y a que no se acostumbre a un estilo de vida que de mayor le obligue a trabajar sin descanso por pagarse caprichos, si esa es su elección personal de mayor, pues él verá, pero no pienso contribuir a ella.
Paciencia autora, un abrazo