Es una decisión tan personal como otra cualquiera, si queréis adelante. Nosotros optamos por afianzar nuestra carrera profesional, pagar nuestra primera casa y quemar unos años de experiencias y tuvimos a los niños bien pasados los 30. Con energía suficiente para correr detrás de ellos, con mucha más paciencia y madurez de la que teníamos con 25 y sobretodo, pudiéndoles ofrecer una casa, un nivel de vida y una educación que no hubiésemos podido ofrecerles con 25. Dicho esto, estoy segura que todos hubiésemos sido felices teniéndolos antes o después.