Tu ansia de protegerla se te va a volver en contra: si para tu tranquilidad nunca la dejas salir de fiesta, cuando lo haga (que lo hará), va a ser una locura que puede acabar mal, por simple efecto rebote. Conozco un par de casos reales que acabaron en trastorno alimentario de por vida y embarazo no deseado, respectivamente. Espero que captes por dónde voy.
Tu hija, asúmelo ya, es ahora mismo una mujer joven, pero adulta. Tarde o temprano volará del nido y tú no vas a estar allí para darle leche con galletas. Más té vale educarla en la responsabilidad, él respeto y la autoprotección (no me refiero solo a los anticonceptivos, sino a la salud, el consentimiento sexual y demás).
Él problema no es él concierto ni el Erasmus. La cuestión de fondo es si quieres tener una hija adulta funcional de la que sentirte orgullosa o una princesita amargada que se llevará la gran hostia con él primer golpe de viento de la vida…
Aparca tus miedos (que son tuyos, no de tu hija) y sé valiente… por él bien de esa persona a la que tanto dices que quieres.