A mí es que de entrada me dice que me van a cobrar 25€ por hacerme una prueba y no vuelvo. Pero pongamos que acepto, que decido que voy a pagar 25€ para que me hagan un rizo en la nuca. Lo que no hago es darle la murga por el precio (que ya he aceptado) a una muchacha contratada. Me lo dijeron y decidí hacer la prueba. O sea, mal. Pero es que luego es ya tremendo, lo que le sigue es una situación tristísima. Si tú estás en un sitio y no te está gustando el trato, pides la hoja de reclamación y punto. No te enzarzas a golpes con una trabajadora. Porque puede ser que la que comenzó teniendo un comportamiento maleducado fuera ella, pero en el momento en el que te levantaste y le diste un empujón, te pusiste a su nivel. Yo al segundo tirón y al segundo comentario fuera de lugar, le digo que pare, pido la hoja de reclamaciones y me marcho del local como una reina mora. Y ojo, que yo soy de mecha corta. Pero eso no implica liarme a mamporros con nadie.