Estén post lo podría haber escrito yo, madre, docente, creo que en general hago las cosas con responsabilidad y cariño, pero a veces me siento un sargento o me irrito cuando me demanda mi peque mucho, sobre todo cuando me pide jugar, porque jugar es algo que me aburre mucho y me cuesta horrores, así que cuando le digo que no siento que mi hijo va a pensar que prefiero cocinar a jugar con él…
Hace poco me he apuntado a una actividad con el peque y la persona que lo dirige es pedagoga, así que además de la actividad en sí, el grupo de padres que estamos hablamos de crianza y tratamos con ella muchos temas.
Cuando yo le conté lo mismo que tu cuentas, me explico que las relaciones son sanas cuando hacen cosas juntos en que ambos estén bien y que cuando una parte de los dos lo pasa mal y la otra bien es que algo hay que modificar y encontrar puntos de encuentro que nos permitan estar bien, que una cosa es desatender a los hijos y otra no poder decir que necesitas un rato para descansar o que no quieres hacer algo en concreto porque no te gusta esa actividad. También habla de que la culpa no desaparecerá mágicamente pero que no nos debe comer y de que tampoco podemos esperar que a ellos todo les parezca bien y estupendo sino que es normal que expresen disgusto cuando algo no les gusta, eso no quiere decir que esté mal lo que hacemos, sino que no es lo que ellos querrían.
Yo gracias a esto empezado a pedirme a mi hijo 20 minutos de descanso después de comer y cuando estoy muy cansada y no me apetecen ciertos juegos le ofrezco leer cuentos o que juegue el solo.
Eso sí, la sensación de que me irrito por cosas injustas sigue estando, pero lo llevo con más tranquilidad, porque creo que en esencia vamos bien y también porque recuerdo a mi madre nerviosa o dándome alguna colleja y aún así la quiero y se que eran momentos de nervios y que en lo importante ella estaba para mi.
Un abrazo y mucha fuerza