Hola!
Tengo un niño de casi 5 añitos que es el amor de mi vida.
Y a veces siento que soy mala madre cuando soy un poco dura con él.
Nos bombardean con lo de disciplina positiva, y yo trato de hacerlo, pero a veces me desbordo y le hablo un poco tajantemente. Un par de veces incluso he gritado si ha hecho cosas más fuertes (a veces agobia a la gata, aunque siempre es porque quiere mimarla y no sabe cuándo parar).
Cuando me he pasado luego me he disculpado por la formas (que no por el mensaje). Es decir, le digo que nadie tiene que chillar, ni yo tampoco, pero que sí que es cierto que a los animales hay que tratarlos con cuidado y son agobios, aunque yo debería habérselo dicho manteniendo respeto por él también.
También es cierto que trabajo con niños, y debería ser más experta en el tema, pero me encuentro entre la ambivalencia de mi amor por la infancia y la conciencia absoluta de que merecen todo el respeto del mundo, y el ver con mis propios ojos que a veces cruzamos al lado contrario y cada vez hay más niños con una falta de límites brutal. Entonces veo niños de familias de las que vienen a liarla si «castigas» al niño («tiempo fuera» y unos minutos y una charlita reflexionando siempre en proporción a la falta), y veo que esos niños van a crecer siendo los reyes del mambo, y no quiero que mi hijo sea así. Y, de verdad, cada vez veo más familia así, llevo 14 años en la docencia y cada promoción me cuesta más que atiendan, que hagan caso, que respeten normas…
Por otra parte, a veces lo que menos me gusta de mí misma como madre es que estoy tan cansada que le hablo con irritación. Si quieres estoy haciendo cosas en casa y él me persigue: «mamá, juega. Mamá, dame comida. Mamá, mira lo que hago. Mamá, juega. Mamá, acompáñame a hacer caca porque no quiero ir solo pero cierra los ojos porque no quiero que me veas». Pues acabo un poco frita porque sé que es normal que pida esas cosas, pero también sé que soy humana y me siento el genio de la lámpara con tanto deseo. Entonces, cuando me dice «Mamá», le contesto con ojos en blanco un «queeeeeeeeeeeee? No ves que estoy tendiendo/ fregando/loquesea?».
a veces directamente le digo que necesito estar 15 minutos sin hacer nada, y me siento fatal porque pensará que mirar el móvil o leer un libro me importa más que él, pero hay momentos que de verdad necesito un rato de parar.
Añado que, al ser profe, compartimos horarios, no tengo tiempo libre, es maravilloso para conciliar y no me quejo, me alegra ser una madre muy presente y disfruto de mi hijo. Pero a veces estoy cansada y creo que no sé compaginar mi cansancio con su necesidad de ser niño mimón y madrero, y pierdo la paciencia más de lo que merece.
En fin, que no sé si necesito testimonios de madres que a veces también sean «malas madres», o que me confirméis si me paso con el crío, o si sólo soy una pava con problemas del primer mundo, o qué.
Un abrazo.
