Necesitas tener una conversación incómoda, y establecer posibilidades y fechas límite.
Acordad qué haréis si el negocio no funciona. Y aquí no vale «ya veremos», hay que mojarse. Que lo decida y se comprometa. Después de eso, poned una fecha límite en la cual también ambos estéis de acuerdo. Entonces sabrás que si para X fecha el negocio no ha dado frutos, él tendrá que hacer Y.
Tú no quieres que abandone su sueño, tú lo que necesitas es no vivir en incertidumbre pagándolo todo de manera indeterminada, y eso él tendría que entenderlo, porque es gracias a ti que él puede permitirse vivir y hacer su apuesta. Si se pone a la defensiva o se ofende por algo así, es que tiene mucha cara.