Pobre chiquilla, tú si que das vergüenza. Deja a la criatura ser. Los niños pierden cosas, los adolescentes usan las agendas para eso. Olvidaté de tu hija para siempre porque cuando crezca y se de cuenta que le has amargado la existencia desde el nacimiento no te va a volver a hablar. Vete a un psicólogo pero ya.