Dios mío, eres una rata de 2 patas.
Nunca sabrás si el chico quería vivir de gorra en tu piso porque nunca le dijiste la verdad, para empezar.
Mentirosa y estafadora, como para no salir corriendo.
Y los impuestos sobre las ganancias del alquiler tampoco se los pagas a hacienda, ratuza.