Da igual que sea cura o profesor o el vecino. Que un hombre de 30 años tenga esa relación con una adolescente vulnerable mosquea. Los depredadores no van encapuchados y con caras terroríficas, son personas del confianza en el entorno de sus víctimas. Precisamente cuando pasan esas cosas es porque «no hay nada raro y es muy majo» si fuera obvio para todo el mundo, entonces no ocurrirían. Mientras ella tenga amigas y otras personas con las que compartir sus cosas, lo sepan sus padres, nunca se quede sola con él y nunca se vean fuera del colegio, no debería haber problema, pero si tanto necesita desahogarse esa niña, mejor sería una psicóloga.