Los piropos son acoso. Nos evalúan y cosifican por ocupar el espacio público. No se distinguen de un insulto, están valorándote en una escala de follabilidad. De hecho, a menudo son la misma cosa, porque si respondes que no has pedido su opinión, enseguida te buscan defectos y te dicen que tampoco eres tan guapa o te llaman gorda, fea o puta. Los mismos seres encantadores que un minuto antes te deleitaron con su ingenio.
Tampoco creo que sean celos, en esas condiciones ni siquiera estaba claro a quién piropeaban. Muchas simplemente nos sentimos agredidas por los piropos, no nos interesa saber si cualquier tipo nos encuentra follable.
Nos hace sentir incómodas y están fuera de lugar. Al responder positivamente a ese comportamiento los has validado (¿Ves como sí que les gusta? Solo las amargadas no los aprecian…)
A mí me han echado un bastante ingenioso hace poco (iba cargada con un atril grande de pintura, y el tipo me preguntó que desde cuándo cargaban las obras de arte con su atril y no al revés). Me dejó sin habla, vulnerable y nerviosa. En ese momento no me dio miedo (era de día, en un sitio concurrido), pero me hizo sentir mal y ni siquiera pude contestar porque era gracioso, aunque a mí no me lo pareciera.
Los piropos solo están bien si le gustan a la persona que los recibe. Como muchas mujeres nos sentimos asqueadas o intimidadas por ellos, mejor que se queden calladitos. Y que solo piropeen a mujeres que sepan que los aprecian, es decir, a amigas o conocidas o en un ambiente de ligoteo.
Yo creo que, si te interesa como amiga, deberías disculparte con ella, decirle que en el momento te ha hecho gracia y que no lo viste como lo que es, acoso. Si crees que vuestra forma de pensar ha cambiado lo suficiente para que no os entendáis, tal vez es mejor dejarla ir.