Ah, y que proteste y se enfade lo que le de la gana. Tiene dos faenas. Vosotros no entréis al trapo. Le dejáis claro que ya es mayorcita para hacerse sus cosas y que si no le conviene puerta. Pero sin discutir, le decís eso y a partir de ahí que se enfade, grite, berree o lo que quiera. Vosotros calladitos.
Lo de la edad del niño no le veo raro, simplemente la autora dice que la relación duró once años y que en algún momento el niño tenía 6 años. Si fue al principio pues tendría 6 cuando empezaron y luego suma once más.