Lo normal es que se de un donativo a la parroquia para ayudar con los gastos que genera abrir el templo para la boda (luz, calefacción o aire acondicionado, limpieza, alfombra…) o para las necesidades que pueda tener la parroquia. Yo di 150€ a la parroquia y 50€ al sacristán, total 200€. La recomendación suele ser el equivalente a un menú.