Se juntaron el hambre con las ganas de comer. Nunca os habéis comunicado, cada cual ha ido a lo suyo sin tener en cuenta los deseos del otro y ha acabado mal, como no podía ser de otro modo. Os veo a los dos igual de culpables, a él por no afrontar el tema de la convivencia/boda y dejarlo pasar y a ti por estar absolutamente obsesionada con el tema y amenazarlo por las malas.
Lo mejor es que os separeis porque eso no va a ningún sitio.