¿Y que tal si, para variar, se empieza a escuchar a los hijos en vez de inferir en ellos lo que queremos para nosotros? Él ha explicado claramente que no quiere fiesta de cumpleaños y sigue saliendo con sus amigos, jugando online… ¿De verdad es tan difícil darles un voto de confianza a los chavales y dejarles crecer a su ritmo y expresarse socialmente como ellos quieran?