Jamás de los jamases hay que avalar a nadie. NUNCA!! Ni siquiera a los hijos, y menos aún si no son los hijos.
Mis padres ya nos advirtieron a todos sus hijos que no contáramos con ellos para avalarnos en la compra de ningún piso, cuando ni siquiera se lo habíamos pedido, pusieron el parche antes de que saliera la herida.
A razón de esto, mi pareja y yo lo tuvimos muy pero que muy negro, en pleno boom inmobiliario y ningún banco nos daba nada, y cuando abandonamos toda esperanza se obró el milagro. Y desde luego no fue por la ayuda de mis padres ni de nadie.
Y en cuanto a mi hermano, pues nunca pudo comprarse nada, y anda intentando sobrevivir de alquiler inasumible en alquiler inasumible.
Con mis hijos intentaré ayudarles con todo lo que esté en mi mano, y preferiría darles dinero si lo tuviese pero jamás pondría en juego mi unico techo por muy buenos niños que sean, porque el futuro es impredecible y un día tenemos trabajo pero al siguiente ya no lo tenemos, y esas cosas pasan todos los días.