El problema es tu marido. Pero buscas el enemigo fuera de casa para no enfrentar la realidad: estás mejor sola que con un hijo que cuidas, limpias, pagas y crias de otra mujer (tu suegra).
Dale una vuelta. Tienes dinero y con eso la libertad de andar tu camino sola. O no te has dado cuenta que ya estás sola y que tu marido está ahí por comodidad y pachorra?
Si lo mejor que podía pasarte por tus detalles es que el muchachito se fuese, tal como predice la suegra.
Y tu marido que seria el único que tiene que pararle los pies está encantado que alguien afirme que está genial que se toque los eggs a dos manos, porque la limpiadora de la casa eres tú.
Ya sabes qué tienes que hacer