Soy autista. Aunque los fuegos artificiales me gustan, los petardos no me hacen mucha gracia. Pero tampoco los ladridos de perro que se pasan 365 días 24-7 encerrados en una terraza de 1X1 porque sus dueños amantísimos no los quieren dentro del piso, vaya a ser que tire el jarrón de la tía Anacleta. Y allí está el pobre perro muerto de frío, muerto de calor, bajo la lluvia y TODO EL DÍA guaoguauguauguaoguaoguaoguaoguaoguauguaguaguauguau…. y si llamas a la policía dejan entrar al perro para que se calle, después lo vuelven a sacar y vuelta a empezar la función.
Con esto quiero decir que todos tenemos que adaptarnos a todos, porque vivimos en sociedad, y la mayoría manda. Si la mayoría dice «petardos sí», pues yo me pondré mis auriculares de cancelación de ruido -como ya hago en muchas ocasiones- y listos. Si me preguntáis a mí, ahora que se están poniendo de moda los espectáculos con drones, quizá sería eso más bonito y silencioso, pero quizá sea más caro o se precisen técnicos, no lo sé. Si tú no quieres firmar esa petición porque te gustan los petardos, estás en tu derecho. Ellos pueden intentar argumentarte, pero no insultarte, así sólo conseguirán lo que han conseguido: que te embanastes en seguir tirando petardos, sólo por fastidiarles a ellos.
Sí creo que los petardos deberían:
-Ser tirados SÓLO POR MAYORES DE EDAD (aquí en Navidad-carnavales siempre tiene que haber alguna urgencia por algún niñato gilipollas que se le ocurre hacer el reto de ser el último en tirar el petardo o quedárselo en la mano).
-Ser tirados en zonas despobladas habilitadas para ello, lo suficientemente lejos de las casas como para no incomodar a personas ni animales.