Me encantan los fuegos artificiales. Los petardos. La pirotecnia en general. El olor a pólvora. Me encantan las fiestas donde hay un buen castillo de fuegos artificiales. Vivo en un pueblo de la costa mediterránea en Cataluña. Quien conozcáis la zona, sabéis, por ejemplo, que aquí la verbena de San Juan se celebra por todo lo alto. Tengo recuerdos maravillosos de infancia y juventud de esa noche de fiesta. Con familia cuando era más pequeña o con amigos en la playa, ya de más mayor. Era el pistoletazo de salida para las vacaciones de verano. Noche de baile, bebida, hogueras donde se quema todo lo malo y petardos, muchos petardos. Es incuestionable cómo se celebra la llegada del equinoccio de verano aquí. Bueno, es. Era.
No hace mucho tiempo que surgió un movimiento a favor de los animales, sobretodo de los perros, que cuestiona el uso de petardos en las fiestas porque sus oídos son muy sensibles a los ruidos excesivamente fuertes.
Siempre hemos tenido perro en casa. Y cuando llegaba una de estas celebraciones le medicábamos para que se relajase y lo encerrábamos en un rincón de la casa, lo más insonorizado posible, para que sufriera lo mínimo. Y no había problema, oye. Mis tíos, por ejemplo, se iban esa semana de vacaciones con su perro a un pueblo en la montaña donde no se celebrase la verbena. Un vecino lo llevaba a pasar esa noche a una guardería de perros alejada. Si de verdad te importan los animales, hay mil maneras de protegerlos y poder disfrutar de las fiestas.
Pues en mi pueblo se les ha ocurrido empezar a recoger firmas para obligar al Ayuntamiento a que apruebe un bando en el que se prohíba totalmente la pirotecnia en todas las fiestas, sobretodo en la verbena de San Juan.
El otro día, a la salida de una cafetería, que había quedado con una amiga a merendar, me asaltaron para que firmase a favor de la prohibición.
Les dije que no, porque no estaba de acuerdo. Que a mí me encantan los petardos y que en San Juan tiene que haber petardos. Madre mía la que me liaron. Maltratadora de animales. Persona egoísta sin corazón. Terrorista de la vida animal. Que como se notaba que yo no tenía un perro en casa y que nunca lo había tenido. ¿Y tú qué sabes? He tenido más de un perro. Pues entonces debía ser una sádica que me gustaba ver sufrir a un ser inocente, a un alma pura. Que si le había tirado petardos cerca. Pero qué clase de monstruo creen que soy. A ver, que si no me niego al uso de la pirotecnia, una buena persona, amante de los animales, no soy. Que qué hay de los derechos de los animales.
No te fastidia. Y qué hay de mis derechos. Yo tengo derecho a disfrutar de las fiestas de la manera tradicional que siempre se ha hecho. Si hasta ahora no ha habido problema, por qué tenemos que montar tanto follón.
Al final, mi amiga intervino diciendo que como no nos íbamos a poner de acuerdo, que nos íbamos. Y empezó a tirar de mí, porque vio que yo me estaba calentando de verdad y los de las firmas también.
Espero que no prospere la iniciativa. Si lo hace, me la voy a pasar por el forro. Y que me vengan a poner una multa. Que la pagaré con gusto. Y si hace falta, ya recogeré firmas para que nos dejen la verbena tranquila.
