Tengo una amiga como tú. Bueno, tenía.
La conocí en el trabajo y no tenía a nadie. No se la veía muy interesada en la vida social, guardaba las distancias, era precavida y aparentaba mucho.
Pero yo que soy como un golden retriever, fui haciendo buenas migas con ella. Mientras todo el resto de mi grupo la veía rara, interesada y manipuladora, yo veía muchos problemas de autoestima detrás.
Pero con el tiempo comenzó a comportarse como yo, a vestirse como yo, a imitarme, a comportase como yo y actuar como si fueramos una sola persona. Me llegó a agobiar tanto y a generar tanta ansiedad que tuve que ir a terapia.
No hay final feliz para esta historia: resultó tener depresión (eso yo se lo veía) y ser asperger. Por eso todos veíamos cosas raras.