«si no entras en sus estándares de potencial polvete, no te da ni los buenos días», pues mira, está en su derecho. Se llama «consentimiento», cariño. Igual que tú no estás obligada a ser cordial ni darle conversación a nadie que no te apetezca, él tiene el mismo derecho, y si no te gusta, dos trabajos tienes.
Me da que tienes un poquito de rabia de la nueva, de lo bien que se está llevando con ella y lo mucho que ha pasado de ti. Y seré malpensada, pero viendo cómo estás despellejando a todo quisque, pues lo mismo hace bien el muchacho.