Si contestáis burradas a la autora qué pretendéis que os digan a vosotras.
La autora ha actuado más que correctamente dadas las circunstancias: con dos años un niño no sabe expresar sus emociones de forma comedida por mucho que lo abraces y hables con él.
Ah, y por cierto. Ningún familiar mío ha nunca a una residencia, cuando han muerto se han ido estando acompañados por su familia y cogiéndoles la mano. Si educas bien te tratan bien.