Yo hubiese hecho lo mismo. Y no me creo a nadie que me diga lo contrario, venga ya. Os van a caer del cielo 2000 napos y los vais a llevar a la comisaría para que se lo quede el que esté de guardia y todavía se ría de una. No.
Mirad, yo tenía doce años cuando me encontré una cartera que tenía entonces varios billetes de mil, no los conté. Como en el dni estaba la dirección, la llevé al dueño. El tío me la arrebató de las manos. Le dije dónde la había encontrado y el tío la abrió, contó los billetes (ilusa de mí, pensé que me daría veinte duros aunque fuera) y me soltó: DA GRACIAS QUE NO TE DENUNCIO. Y me cerró la puerta en las narices. Me quedé tan sorprendida que me dieron hasta ganas de llorar. Mi madre me dijo que me estaba bien empleado por tonta, que cuando uno se encuentra una cartera, la tira a un buzón para que Correos la devuelva, pero el dinerete se lo queda, que no hay billete que lleve el nombre de nadie. Y es verdad. Pretender devolver dinero sólo implica líos y que todavía te insulten.
Años después, cuando me he encontrado algún billete en el suelo, o una vez saliendo de un baño del bar que me encontré una cartera con doscientos lereles, me lo he quedado. Remordimientos cero y no, nadie me ha denunciado, ni he ido a la cárcel, ni ha venido el coco a llevarme.