Tan sencillo como dejar de comprar. Los padres, sobre todo los primerizos, somos carne de cañón para la inseguridad y el consumismo y hay que echarle cabeza a las cosas.
Nosotros no nos guiamos por que algo lleve el apellido Montessori, porque te clavan un riñón y no siempr está justificado. Elegimos cosas que creemos que son interesantes para el niño y que son prácticas conociendo nuestra casa y nuestros hábitos. Tambien te digo, todo para que luego él decida jugar con los bricks de leche y con una botella de agua vacía.