Hola a todas y gracias por escribirme. Quiero aclarar algunas cosas:
1. Mi relación no es un infierno, ni yo ni él estamos sufriendo constantemente. Hemos sido muy, muy, muy felices, ambos y lo sé. Precisamente por eso, cuando esto pasa, es aún más duro, porque parece que viene completamente sin razón. Y oye, es verdad que quizás no hace falta una razón o explicación para las cosas, pero es doloroso.
2. Cuando digo que mi relación es sana, es porque es sana de verdad. No tiene comentarios hirientes hacia mí, jamás ha hecho algo que pudiera molestarme, nunca me ha dado motivos para desconfiar. No digo que sea mi príncipe azul ni el hombre perfecto, por supuesto que tenemos nuestras discusiones y nuestras cosas, pero de verdad que la relación es muy buena. Y, nuevamente, eso lo hace todo más doloroso e inexplicable.
3. Mi novio no es una persona con poca autoestima, ni tiene poco amor propio. De hecho, es una persona súper segura de sí misma, probablemente de las personas que más trabaja en sí mismas que conozco. Sabe perfectamente estar solo, lo ha estado mucho tiempo, y él mismo me sabe reconocer que si la cosa no funciona, pues no funciona y punto, que estará triste, evidentemente, pero que lo superará y seguirá con su vida. Y sé que lo hará, aunque eso no me hace sentirme menos egoísta o culpable, desde luego que no. Lo último que quiero es hacerle daño, pero sé que es un adulto responsable, con cabeza, capaz de decidir por sí mismo, no voy arrastrándole.
4. Esto ha pasado más veces, pero entre medias, la relación no ha sido una tortura. Ha sido auténticamente buena, ha ido genial para ambos. Ahora me cuesta recordar lo buena que ha sido y reconectar con todos esos sentimientos, pero no es que nuestra relación haya sido un sufrimiento constante, no.