Tu amiga no debería pedirte eso y su suegra no debería meterse. Eso está claro.
Ahora más allá de eso, la solución es simple: si tienes ganas de ayudarla a que pase el día de su boda de la mejor forma posible, te la aguantas y te tapa los tatuajes. Sí para vos son más importantes los tatuajes o tus principios y no podés ceder por una noche entonces sí, no vayas.