A mi me pasaba lo mismo, y después de un año de terapia descubrí que no era la emoción de la conquista ni esas cosas, era puro miedo al compromiso. Me molaba el tonteo, el subidón de conocer a alguien que te gusta y todo eso. Pero el momento en que era recíproco y empezaba una relación, dejaba de gustarme, de no poder ni mirarlos a la cara. Claro, me metía en una relación de mierda en la que el chico estaba super ilusionado conmigo y yo quería salir corriendo en dirección contraria. Y al final rompía. Mi relación más larga ha sido de ocho meses, y me pensé romper por lo menos durante cuatro de esos meses, pensando que mi chip cambiaría o yo que sé.
Llevando tres años soltera, empecé a ir al psicólogo por problemas de ansiedad. Pero claro, una terapia te hace conocerte, te hace enfrentarte a tus miedos, te hace más valiente. Durante mi terapia conocí a mi actual pareja. No quería nada con él, porque le quería mucho como amigo, y no quería ni las mariposas, ni «enamorarme», ni el juego de empezar una relación, porque temía que al ceder y liarme con él, luego querría salir corriendo. Efectivamente, ocurrió eso. Después de diez días de empezar a salir «formalmente», no podía ni mirarle a la cara. Hasta me planteé engañarlo. Eso coincidió con un largo viaje suyo, que me vino genial para pensar y hablar con mi psico, y gracias a mi terapia, a enfrentarme a mis sentimientos y a pensar mucho en lo que quiero y cómo lo quiero, fue cuando descubrí que no es que me molara «la caza», sino que tenía un miedo de cojones al compromiso. Un miedo completamente inconsciente, porque nunca he querido líos de una noche, a mí me gustan las relaciones serias (se supone). Una vez vi todo eso claro y pensé en la manera de enfrentarme a ese miedo, el chip cambió y cuando volvió de su viaje descubrí que volvía a sentir mariposas en el estómago y decidí tirarme a la piscina. Dentro de poco hacemos un año y no he tenido problemas para convertirlo en parte de mi vida. Me ha supuesto enfrentar algunos miedos, claro, y salir de mi zona de confort, pero la verdad es que ha merecido la pena, porque le quiero muchísimo y estoy super a gusto con él.